luces y sombras

Luces y Sombras, vestidos de mujer

Esta obra que hoy contemplamos se caracteriza por ser ilógica y provocativa, resultado de las infinitas subjetividades que el artista ha contemplado desde la cámara, detalles que atravesaron su retina para estilizarse idealizados, creando una nueva materia impregnada de formas corporales y humanidad.

 

Sin intención de mostrarlo, Larrode trata de transportarnos desde su lado más estricto como instigador y nos ofrece composiciones que pudieran parecer fuertes o sin sentido. Lo fundamental es la calidad artística de la imagen; el gusto es subjetivo. Fácil resulta apreciar, en la obra que contemplamos, la importante influencia de Man Ray, incluso de Marcel Duchamp, Lucien Clergue, y tomando las palabras que Cartier Bresson dijo de sí, Mario Larrode ha encontrado la manera de captar sentimientos, realismo, vida e infinidad de cosas más en un preciso instante. Todo ello desde el mundo silente de su inteligencia sensorial.

 

En esta exposición, por suerte para nosotros, queda registrada la visión de un arquitecto del retrato: Mario Larrode.

 

L. Ramón G. del Pomar.

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